Kevin Barrios

Cómo trabajo y qué sostiene cada encargo

Kevin Barrios standards

Esta página no es un catálogo de servicios ni una lista de paquetes. Es el lugar donde dejo por escrito cómo entiendo la ilustración editorial y el diseño de personajes, qué decisiones se repiten en cada serie y qué espero de una colaboración antes de abrir el archivo de bocetos. Trabajo desde Lima con clientes en Perú, Chile y otros puntos de Latinoamérica, y casi todo lo que aparece en el portafolio nació de una conversación larga sobre el brief, no de una plantilla.

Antes de dibujar una línea defino tres cosas: a quién le habla la imagen, en qué soporte va a vivir y cuánto detalle aguanta ese soporte. Una portada de suplemento cultural no se lee igual que una ficha de personaje para animación, y confundir esos contextos es la forma más rápida de entregar algo que no sirve. Por eso cada pieza del sitio viene con su nota de brief, el cliente y las decisiones de composición que la sostienen.

Lo que sostiene cada encargo

Antes de hablar de plazos o formatos, conviene saber con qué criterios trabajo. Estas son las reglas que aplico a cada serie, ficha de personaje o portada, sin importar si el cliente está en Lima, Santiago o trabaja a distancia desde otra ciudad. Si algo de esto te hace ruido, mejor saberlo ahora y no a mitad del proyecto.

Si trabajas en una editorial pequeña, un proyecto musical o una productora independiente, escríbeme con el brief, el formato de salida y la fecha en que necesitas la entrega. Con eso puedo responderte si el encargo entra en agenda.

De dónde viene el trazo

Antes de aceptar un encargo, reviso qué tipo de historia pide el texto y qué tan lejos puede llegar la forma. Ese criterio no salió de un manual: se armó corrigiendo bocetos rechazados, ajustando paletas para imprentas que no perdonan el exceso de tinta y aprendiendo a entregar archivos que el equipo de animación pueda abrir sin sorpresas.

Los primeros cuadernos en Chimbote

Empecé dibujando en cuadernos de contabilidad que sobraban en la casa familiar. Ahí apareció la costumbre de trabajar con dos tintas y dejar el papel a la vista, algo que hoy sigue definiendo las series editoriales: fondo hueso, azul para la estructura, rojo óxido para lo que necesita peso.

El traslado a Lima y los primeros encargos

En Lima llegaron los suplementos culturales y las revistas universitarias. Aprendí a leer un brief rápido, a preguntar por el espacio de titulares antes de cerrar una composición y a entregar el boceto junto con la pieza final, porque el editor necesita defender la imagen frente a su consejo.

Personajes para animación independiente

El salto a diseño de personajes vino de un estudio chileno que necesitaba siluetas reconocibles en movimiento. Desde entonces trabajo con hojas de rotación, expresiones y proporciones, y dejo notas de continuidad para que otros dibujantes mantengan el mismo personaje entre escenas.

Un sistema para las portadas

Cuando una editorial pequeña pidió tres cubiertas que se leyeran como colección, definí un encuadre común y una paleta variable por título. La prueba de reducción se volvió parte del proceso: si la portada no funciona en miniatura digital, no funciona.

Lo que se mantiene

Hoy sigo entregando cada pieza con su nota de brief, cliente y decisiones de composición. No es un adorno: es la parte del trabajo que permite discutir una imagen sin adivinar qué quiso decir el ilustrador, y es lo que muchos clientes agradecen cuando vuelven por una segunda temporada.

Configuracion de cookies

Usamos cookies para mantener el sitio estable, recordar opciones basicas y entender que paginas resultan utiles. Puedes aceptar, rechazar o revisar la configuracion antes de continuar.