Esta página reúne el orden real de un proyecto: primero leo el brief y pregunto lo que falta, después viene la etapa de boceto, luego la definición de paleta y composición, y al final la entrega con archivos listos para imprenta o para animación. No todos los encargos pasan por las mismas fases: una portada de libro juvenil suele resolverse en dos rondas de corrección, mientras que un estudio de personajes para animación independiente necesita más ida y vuelta en proporciones y expresiones. Lo que sí se mantiene es la entrega de cada pieza con su nota de proceso, el boceto previo y una ficha breve sobre el brief, el cliente y las decisiones de composición. Los tiempos dependen del volumen y de la cantidad de revisiones acordadas, así que conviene conversarlo antes de empezar.
Cómo trabajo un encargo, de principio a fin
Cada encargo sigue un orden que se repite casi siempre, aunque el ritmo cambie según el medio. Un suplemento cultural necesita decisiones rápidas y una paleta que resista la imprenta; una editorial pequeña o un estudio de animación suele pedir más rondas de revisión. Lo que no cambia es el punto de partida: entender para qué se va a usar la pieza antes de dibujar la primera línea.
Reviso el encargo con el cliente: formato, soporte, si es portada, apertura de sección o ficha de personaje, y qué texto o titular va a convivir con la imagen. En esta etapa pido referencias visuales y aclaro qué decisiones ya están tomadas. Si el proyecto viene de una editorial, suelo pedir el manuscrito o el fragmento que acompaña la pieza.
Entrego dos o tres bocetos a lápiz con encuadres distintos, no variaciones del mismo. Cada uno incluye una nota breve sobre jerarquía, espacio para titulares y peso de la figura. El cliente elige un camino o pide mezclar elementos, y ajusto antes de pasar a color. Los bocetos también sirven para detectar problemas de proporción temprano.
Defino la paleta según el medio de salida: tinta azul y rojo óxido sobre papel hueso para prensa, o gamas más amplias para portadas de libro y proyectos musicales. Envío una prueba de color reducida para verificar contraste en miniatura y en catálogo. Si el proyecto es una colección, aquí fijo el sistema cromático que van a compartir todos los títulos.
Dibujo la pieza a resolución de entrega, con capas separadas para figura, fondo y detalles. Incluyo una ronda de correcciones sobre la versión final: cambios de color, recortes de encuadre o ajustes de expresión en personajes. Las rondas adicionales se acuerdan antes de empezar para no alargar plazos ni desordenar el calendario de la editorial.
Entrego el archivo en el formato que pida el cliente: TIFF o PDF para imprenta, PNG o JPG para web y redes, y capas abiertas si el estudio de animación necesita separar elementos. Adjunto una ficha breve con el brief, el cliente y las decisiones de composición, útil para catálogos y para mantener continuidad en encargos de temporada.
Si quieres ver cómo se aplica este recorrido en piezas concretas, revisa las capacidades de trabajo o vuelve al inicio del portafolio.
La ilustración editorial rara vez avanza en línea recta. Entre el brief y el archivo final hay correcciones, pruebas de reducción y ajustes de color que dependen del medio donde se va a imprimir. Esta cronología resume cómo he trabajado los últimos encargos con revistas, editoriales y estudios de animación en Perú y Chile, con los tiempos reales que suelen tomar cada tramo.
Arranqué ilustrando aperturas de sección para un suplemento dominical en Lima. Aprendí ahí que una pieza de prensa tiene que funcionar a 12 cm de ancho y también en la versión digital reducida. Desde entonces entrego siempre una prueba de reducción junto al archivo final.
Tres cubiertas con un sistema gráfico común: mismo encuadre, tratamiento de figura distinto y paleta propia por título. El trabajo incluyó bocetos aprobados por separado y una revisión final con el equipo de catálogo para verificar legibilidad en miniatura.
Un estudio de Santiago necesitaba tres personajes con rotaciones a tres cuartos, hoja de expresiones y notas de proporción. La dificultad no fue el dibujo sino la continuidad: cada personaje debía reconocerse en silueta a distancia sin perder detalle en plano medio.
Encargos más cortos pero con más ida y vuelta: portadas de single, carteles de temporada y marcas de sello. Aquí el boceto pesa más que el render, porque el cliente decide sobre la idea antes de que exista una pieza terminada.
Empecé a reservar bloques fijos por trimestre para encargos abiertos, con tiempos de entrega definidos desde el inicio y un formulario de contacto directo. La idea es simple: menos piezas simultáneas, más tiempo real para cada brief.
Cada etapa deja material de proceso: bocetos, paletas y notas de composición que acompaño junto a la pieza final. Si quieres revisar series completas o coordinar una colaboración, escríbeme a info@kevinbarrios.com.