El estudio llegó con un guion de siete minutos y una duda concreta: sus personajes se veían bien en primer plano, pero al alejar la cámara la silueta se perdía entre fondos cargados. Necesitaban tres protagonistas que aguantaran plano medio, plano general y una reducción a mancha negra sin dejar de ser reconocibles.
Trabajamos por etapas. Primero bocetos de silueta a lápiz graso, luego corrección de proporciones y al final una ficha de continuidad que el equipo pudiera colgar en la pared del estudio. La idea no era entregar láminas bonitas, sino un documento de trabajo que sobreviviera al calendario de producción.
Qué pedía el brief
El corto se anima en 2D con fondos pintados a mano y una paleta cálida. Los personajes debían funcionar en tres escalas: rostro, cuerpo entero y silueta lejana. Además, el equipo de animación junior necesitaba referencias claras de proporción para no rehacer escenas cada vez que cambiaba el animador asignado.
Había una restricción de tiempo: el estudio cerraba el bloque de diseño en cuatro semanas antes de entrar a animática. Eso obligó a priorizar rotaciones útiles sobre láminas decorativas.
Cómo lo resolví
Empecé por la silueta. Dibujé cada personaje como mancha negra y ajusté hombros, cadera y accesorios hasta que se distinguieran entre sí a simple vista. Después construí las rotaciones a tres cuartos, frente y perfil, con líneas de proporción marcadas cada media cabeza.
La hoja de expresiones se organizó en dos filas: estados neutros y estados de tensión. No busqué un catálogo exhaustivo, sino los gestos que el guion realmente usaba. Cada personaje recibió una nota breve sobre qué detalle debía mantenerse siempre visible, incluso en escorzo.
Materiales entregados
El paquete final incluyó rotaciones a tres cuartos de los tres personajes, una hoja de expresiones por cada uno, una ficha de proporciones con medidas relativas y un set de bocetos de silueta que documenta las decisiones descartadas. Todo en lápiz digital sobre textura de papel hueso, con acentos en tinta azul para las líneas guía y rojo óxido para las correcciones.
Los archivos se organizaron por personaje y por etapa, con nombres que el equipo pudiera leer sin abrir el archivo. Esa parte parece menor, pero en producción ahorra tiempo real.
Qué quedó en el estudio
La ficha de proporciones terminó usándose más allá del corto: el equipo la adoptó como plantilla para futuros proyectos. Las rotaciones a tres cuartos redujeron las consultas durante animática y la hoja de expresiones sirvió como referencia rápida para los intercaladores.
El aprendizaje principal fue que un estudio de personajes para animación independiente se mide por su utilidad en producción, no por la cantidad de láminas. Menos dibujos, mejor elegidos, sostienen mejor un corto con presupuesto ajustado.
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